El plasma rico en plaquetas y factores de crecimiento (PRP)

Regulan la remodelación y reparación de la piel con un papel fundamental al permitir una regeneración más rápida y mejor de los tejidos conjuntivos dañados. En estos últimos años se ha comprobado que la aplicación tópica o la inyección subcutánea de factores de crecimiento inducen cambios muy positivos de la piel envejecida pues:

Restaura la capacidad de reparación.
Aumenta el grosor y la elasticidad de la piel al inducir neocolagenogénesis en los fibtroblastos.
Mejora la microvascularización al estimular la neoangiogénesis.
Estimula las secreciones de la piel y ayuda a mantener la estructura cutánea con mayor integridad y juventud.

¿Cómo se obtienen los factores de crecimiento?

El plasma rico en plaquetas autólogo es una fracción del plasma del paciente concentrada ocho veces sobre los valores normales de la sangre mediante centrifugación.

Se le realiza una extracción de sangre al paciente, se centrifuga en un tubo especial Regenlab, con lo que conseguimos la separación del plasma del resto de la sangre. Activamos el plasma, el cual tiene una alta concentración de factores de crecimiento intraplaquetarios que se vuelve a inyectar al paciente por medio de mesoterapia o infiltraciones.

Con este método no existe intolerancia ni rechazo pues se trata de una parte de la sangre del propio paciente, no existen reacciones adversas ni efectos tóxicos o lerginizantes. Sólo puede aparecer un pequeño hematoma que desaparece a los pocos días, ya que es una técnica que se realiza mediante punciones.

¿Que se consigue con el plasma rico en plaquetas?

Este tratamiento es recomendable a partir de los 30 años. Cuando la piel empieza a perder parte de su potencial reparador. O bien, cuando los signos de envejecimiento han empezado a aparecer, bien vinculados al fotoenvejecimiento, al estrés o al tabaquismo.

El sol produce un grave daño en la piel, acelera su oxidación y el aumento de los radicales libres. El capital solar de la piel da cada individuo está formado por los medios de defensa de ésta para luchar contra las agresiones solares. Se mide como el número de horas que un individuo puede exponer su piel al sol durante toda su vida. Una vez que estas horas se han consumido empiezan a aparecer los problemas cutáneos y los signos visibles del fotoenvejecimiento. El capital solar está predeterminado genéticamente.

Cuando la agresión solar cutánea es intensa y repetida, la capacidad reparadora de la piel se ve superada (el capital solar se ha consumido), la piel comienza a guardar memoria de los daños solares poque ya no es capaz de neutralizarlos.

Esta espiral descendente se puede neutralizar, podemos devolver a la piel la capacidad de regeneración de los 20 años. Y lo podemos hacer gracias a nuestros propios factores de crecimiento, estimulando los fibroblastos dérmicos que son auténticas fábricas de juventud.

Los resultados que se obtienen son:

Aumento del tono y la tersura de la piel.
Aumento del brillo.
Mejora la elasticidad, la tonicidad y el grosor de la piel.
Mejora la coloración de la piel.
Curación más rápida en post tratamientos estéticos (láser, peeling químico)
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Características 
Precio/sesiónDesde 150 €
Sesiones recomendadas3 -4 / año
Duración1 hora
ResultadosMejora la textura y elasticidad de la piel, aumentando su hidratación y atenuando las arrugas.

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